lunes, 4 de mayo de 2026

IGNORANCIA VENCIBLE


¡饾悕饾惃 饾惉饾悮饾悰铆饾悮饾惉, 饾悵饾悽饾悳饾悶饾惉, 饾惇饾惍饾悶 饾悶饾惉饾惌饾惃 饾悶饾惈饾悮 饾惍饾惂 饾惄饾悶饾悳饾悮饾悵饾惃! Oh, desafortunado, Jesucristo te dir谩 que si hubieras nacido entre las naciones paganas, que nunca han o铆do hablar del Dios verdadero, podr铆as ofrecer tu ignorancia como excusa, pero 饾惌煤, 饾悳饾惈饾悽饾惉饾惌饾悽饾悮饾惂饾惃, 饾惇饾惍饾悶 饾惌饾惍饾惎饾悽饾惉饾惌饾悶 饾惀饾悮 饾悵饾悽饾悳饾悺饾悮 饾悵饾悶 饾惂饾悮饾悳饾悶饾惈 饾悶饾惂 饾悶饾惀 饾惉饾悶饾惂饾惃 饾悵饾悶 饾惀饾悮 饾悎饾悹饾惀饾悶饾惉饾悽饾悮, 饾惇饾惍饾悶 饾悳饾惈饾悶饾悳饾悽饾惉饾惌饾悶 饾悶饾惂 饾悶饾惀 饾悳饾悶饾惂饾惌饾惈饾惃 饾悵饾悶 饾惀饾悮饾惉 饾惀饾惍饾悳饾悶饾惉 饾惒 饾悮 饾惇饾惍饾悽饾悶饾惂 饾惉饾悶 饾惌饾悶 饾悺饾悮 饾惄饾惈饾悶饾悵饾悽饾悳饾悮饾悵饾惃 饾悮饾悳饾悶饾惈饾悳饾悮 饾悵饾悶 饾惌饾惍 饾惄饾惈饾惃饾惄饾悽饾悮 饾惉饾悮饾惀饾惎饾悮饾悳饾悽贸饾惂, ¿饾惇饾惍茅 饾悺饾悮饾惒 饾悵饾悶 饾惌饾悽?
Oh, desgraciado, si viviste en la ignorancia fue tu culpa, porque no quisiste aprender y hacer uso de las instrucciones. 
Vete, oh, desgraciado, 饾惌饾惍饾惉 饾悶饾惐饾悳饾惍饾惉饾悮饾惉 饾惉贸饾惀饾惃 饾惌饾悶 饾悺饾悮饾悳饾悶饾惂 饾惁谩饾惉 饾惁饾悶饾惈饾悶饾悳饾悶饾悵饾惃饾惈 饾悵饾悶 饾惀饾悮 饾悳饾惃饾惂饾悵饾悶饾惂饾悮饾悳饾悽贸饾惂.
¡饾悤饾悶饾惌饾悶 饾悮饾惀 饾悽饾惂饾悷饾悽饾悶饾惈饾惂饾惃, 饾悮饾惀饾惀铆 饾惄饾悮饾惈饾悮 饾惇饾惍饾悶饾惁饾悮饾惈饾惌饾悶 饾悶饾惂 饾惌饾惍 饾悽饾悹饾惂饾惃饾惈饾悮饾惂饾悳饾悽饾悮!

San Juan Mar铆a Vianney.

s谩bado, 2 de mayo de 2026

CREDO ACERCA DEL DEMONIO


1潞. Creo que existe y que es muy eficaz y potente.

2潞. Creo que tiene mucho inter茅s en hacerme creer que no existe.

3潞. Creo que ataca por el punto m谩s d茅bil.

4潞. Creo que ataca poco a poco.

5潞. Creo que se envalentona si me acobardo y se acobarda si con valor doy rostro.

6潞. Creo que est谩 empe帽ado en que me quede solo.

7潞. Creo que utiliza t谩ctica alternante. Cuando estoy en baja: placeres aparentes. Cuando en alza: desganas, desconfianzas, desalientos.

8潞. Creo que intentar谩 haga yo mudanza en tiempo de desolaci贸n.

9潞. Creo que se disfraza de «谩ngel bueno».

10潞. Creo que si permanezco unido a la Virgen Inmaculada, no tengo nada que temer.


P. Tom谩s Morales S.J., a partir de las reglas de discernimiento de los Ejercicios Espirituales del gran San Ignacio de Loyola.

viernes, 1 de mayo de 2026

EL PAPA QUE CODIFIC脫 A PERPETUIDAD LA MISA CAT脫LICA Y SALV脫 A LA IGLESIA Y A EUROPA DE LA INVASI脫N MUSULMANA



Antonio Chislieri (San P铆o V) naci贸 en Bosco (Italia) en 1504. Tuvo que cuidar ovejas en el campo porque sus padres eran muy pobres. En la adolescencia, una familia generosa le coste贸 los estudios al ver que su hijo, tambi茅n llamado Antonio, se comportaba mejor desde que era amigo del Santo.

De esta manera pudo estudiar con los dominicos y lleg贸 a ser religioso de esa comunidad. Poco a poco le encomendaron cargos importantes hasta que el propio Pont铆fice lo nombr贸 Obispo y luego encargado de la asociaci贸n que en Italia defend铆a la fe.

El santo recorr铆a a pie los pueblos alertando a los fieles de los errores de los evang茅licos y luteranos. Muchas veces lo quisieron matar, pero 茅l sigui贸 anunciando la verdad. El Papa lo nombr贸 cardenal y le encarg贸  dirigir a la Iglesia en defensa de la recta doctrina.

Cuando muri贸 el Papa P铆o IV, San Carlos Borromeo les dijo a los cardenales que el m谩s apropiado era el Cardenal Antonio Chislieri, por lo que lo eligieron y tom贸 el nombre de P铆o V.

San P铆o V pidi贸 que lo que se iba a gastar en el banquete a los pol铆ticos y militares se empleara en ayudas para los pobres y enfermos. Un d铆a vio en la calle a su amigo Antonio, cuya familia le pag贸 los estudios, lo nombr贸 gobernador del cuartel del Papa y la gente admir贸 m谩s al Santo Padre al enterarse de su humilde pasado.

El Pont铆fice ten铆a mucha devoci贸n por la Eucarist铆a, la Virgen y el rezo del Santo Rosario, que recomendaba a todos los que pod铆a. En las procesiones del Sant铆simo, recorr铆a las calles de Roma a pie y con gran piedad y devoci贸n.

Orden贸 que los Obispos y p谩rrocos vivan en el sitio donde hab铆an sido nombrados para que no descuiden a sus fieles, public贸 un nuevo misal en el que se codific贸 el rito tradicional de la Santa Misa que decret贸 tendr铆a vigencia A PERPETUIDAD y una nueva edici贸n de la Liturgia de la Horas, as铆 como un nuevo catecismo: el Catecismo Romano.

Por ese entonces lo musulmanes amenazaron invadir Europa y acabar con la religi贸n cat贸lica. Iban desde Turqu铆a arrasando con las poblaciones cat贸licas y anunciando que la Bas铆lica de San Pedro ser铆a la pesebrera para sus caballos. Ning煤n rey quer铆a enfrentarlos.

El Papa busc贸 la ayuda de los l铆deres europeos y organiz贸 una gran armada con barcos. Pidi贸 que todos los combatientes fueran a la batalla confesados y habiendo comulgado en Misa. Mientras ellos iban a combatir, el Pont铆fice y los fieles romanos recorr铆an las calles descalzos rezando el Rosario.

Los musulmanes eran superiores y se encontraron con la armada cat贸lica en el golfo de Lepanto, cerca de Grecia. Los jefes cristianos hicieron que los soldados rezaran el rosario antes de empezar la batalla el 7 de octubre de 1571.

Empez贸 el combate con el viento en contra para los cat贸licos hasta que de un momento a otro se cambi贸 de direcci贸n, entonces los cristianos se lanzaron al ataque y obligaron a los musulmanes a retroceder.

San P铆o, sin haber recibido noticias de lo sucedido, se asom贸 por la ventana y dijo a los cardenales: "Dediqu茅monos a darle gracias a Dios y a la Virgen Sant铆sima, porque hemos conseguido la victoria".

El Papa como agradecimiento mand贸 que cada 7 de octubre se celebre la fiesta de Nuestra Se帽ora del Rosario y que en las letan铆as se incluya "Mar铆a, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros" (algo que propag贸 San Juan Bosco siglos despu茅s).

Parti贸 a la Casa del Padre un 1 de mayo de 1572 a los 68 a帽os.

mi茅rcoles, 29 de abril de 2026

DEBEMOS UN INMENSO RESPETO AL SANT脥SIMO SACRAMENTO



"La Iglesia prescribe el mayor respeto delante del Sant铆simo Sacramento, sobre todo cuando est谩 expuesto, pues entonces el silencio debe ser a煤n m谩s absoluto y m谩s respetuosa la compostura. Quisiera que no se sentara nadie ante el Sant铆simo expuesto, y aunque tolera esto no debe hacerse sin verdadera necesidad.

Durante la exposici贸n lo que la santa liturgia exige no es genuflexi贸n sencilla, sino doble o de ambas rodillas, a semejanza de los veinticuatro ancianos delante del Cordero celestial.

Por manera que en los actos del culto todo debe ordenarse a la significaci贸n del homenaje 铆ntimo del alma, su respetuosa y profunda adoraci贸n, dec铆a Santa Teresa, que dar铆a su vida por la menor ceremonia de la Iglesia, porque bien conoc铆a su valor. Que las almas le den por lo menos respeto, devoci贸n y amor".

San Pedro Juli谩n Eymard

martes, 28 de abril de 2026

QUI脡N ES SARAH MULLALLY, LA "OBISPA" RECIBIDA CON HONORES EN ROMA

La Iglesia Cat贸lica ha definido que las "ordenaciones" anglicanas son inv谩lidas por haber perdido la sucesi贸n apost贸lica (Le贸n XIII) y que es nula y sin ning煤n valor la "ordenaci贸n" de mujeres.

Pseudo "obispa" (falsa pues es inv谩lida su ordenaci贸n y consagraci贸n) anglicana progay y proaborto (en ciertos casos) da la "bendici贸n" desde la tumba de San Pedro en el Vaticano, lo que ha generado un gran esc谩ndalo y desorientaci贸n en todo el mundo.

Conviene detenerse en esa anomal铆a visual antes de seguir adelante, porque es el verdadero asunto.

No estamos ante una an茅cdota protocolaria. Estamos ante una escena de banalizaci贸n de lo sagrado. Y el da帽o que esta escena produce no es pol铆tico, ni medi谩tico, ni siquiera estrictamente ecum茅nico: es sacramental y catequ茅tico. Cuando los signos sagrados se usan como si fueran equivalentes aunque no lo sean, se destruye paulatinamente la capacidad del pueblo fiel para distinguir. La sotana, la cruz pectoral, la bendici贸n impartida a la concurrencia, el trato episcopal, la recepci贸n solemne, las fotograf铆as que ma帽ana abrir谩n las noticias de medio mundo: todo comunica simult谩neamente una cosa, aunque los documentos can贸nicos digan otra. Y lo que comunica es devastador. Comunica que da exactamente igual ser obispo v谩lido o no serlo. Que da exactamente igual sostener la doctrina cat贸lica o negarla en lo esencial. Que da exactamente igual bendecir conforme a la fe que la Iglesia profesa desde los Ap贸stoles o convertir la bendici贸n en un gesto vac铆o de contenido teol贸gico, equivalente a un saludo cordial entre dignatarios civiles.

Este art铆culo se propone, en su primera parte, presentar qui茅n es la "obispa" que est谩 siendo recibida con tales honores —su biograf铆a, sus posiciones, sus propias palabras—. Y en su segunda parte, examinar lo que la fotograf铆a de esta semana significa para la custodia de lo sagrado en la Iglesia.

Qui茅n es Sarah Mullally

Sarah Elizabeth Bowser naci贸 en Woking, Surrey, en marzo de 1962. La menor de cuatro hermanos. Estudi贸 en la Winston Churchill Comprehensive School y en el Woking Sixth Form College. Eligi贸 la enfermer铆a sobre la medicina al considerar, seg煤n ella misma ha relatado, que aqu茅lla permit铆a un cuidado m谩s hol铆stico del paciente. Se form贸 como enfermera en el South Bank Polytechnic, complet贸 estudios teol贸gicos en el Heythrop College, se especializ贸 como enfermera oncol贸gica en el Royal Marsden Hospital y ascendi贸 hasta ser Directora de Enfermer铆a del Chelsea and Westminster Hospital. En 1999, con 37 a帽os, fue nombrada Chief Nursing Officer de Inglaterra, el cargo m谩s alto de la enfermer铆a p煤blica brit谩nica: salario de seis cifras, despacho en Whitehall, reuniones regulares con el primer ministro Tony Blair y rango efectivo de alta funcionaria del Estado.

Estando en la cumbre de su carrera administrativa, en 2001, fue «ordenada» al diaconado y al presbiterado anglicanos como ministro autosostenido —es decir, sin abandonar inicialmente su puesto en el gobierno—. En 2004 dej贸 el NHS para dedicarse a tiempo completo al «ministerio sacerdotal», decisi贸n que ella misma describi贸 en su d铆a como «la m谩s grande que he tomado en mi vida». En 2012 fue instalada como Canon Treasurer de la Catedral de Salisbury. En 2015, "consagrada" Obispa Sufrag谩nea de Crediton, en la Di贸cesis de Exeter, convirti茅ndose en la cuarta mujer hecha dizque obispo en la Iglesia de Inglaterra desde la apertura del episcopado a las mujeres en 2014. En 2018, instalada como 133.陋 "Obispa" de Londres, la primera mujer en la sede que es tercera en jerarqu铆a dentro del anglicanismo ingl茅s. En 2019, Decana de las Capillas Reales. En 2026, elegida 106.陋 "Arzobispo" de Canterbury y entronizada el 25 de marzo en su catedral, con la responsabilidad de presidir, como primus inter pares, una Comuni贸n Anglicana de aproximadamente 85 millones de fieles repartidos en 42 provincias aut贸nomas.

El Financial Times la ha caracterizado como «teol贸gicamente liberal». Ella misma se define, con todas las letras, como feminista. Ambos datos son descriptivamente exactos y conviene tomarlos en serio: resumen mejor que cualquier glosa la sustancia teol贸gica de su ministerio.

El sacerdocio que la Iglesia cat贸lica no reconoce

La doctrina cat贸lica sobre la imposibilidad de ordenar mujeres al sacerdocio fue formulada con car谩cter definitivo por Juan Pablo II en la Carta Apost贸lica Ordinatio Sacerdotalis de 22 de mayo de 1994:

«Declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenaci贸n sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia.»

La Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, en su Responsum ad Dubium del 28 de octubre de 1995 firmado por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, especific贸 que esta doctrina exige el asentimiento definitivo de los fieles porque pertenece al dep贸sito de la fe ense帽ado infaliblemente por el magisterio ordinario y universal. Las razones, seg煤n el texto de Juan Pablo II, son tres: el ejemplo de Cristo al elegir doce varones como ap贸stoles —decisi贸n que no puede explicarse por condicionamiento cultural, dado que Jes煤s se distanci贸 de tantas costumbres de su tiempo respecto a las mujeres—, la pr谩ctica constante de la Iglesia que ha imitado fielmente esta elecci贸n, y el magisterio vivo que ha mantenido siempre tal reserva como perteneciente al designio divino. La Iglesia, subraya el documento, no afirma que no quiera ordenar mujeres: afirma que no puede.

Mullally fue ordenada al diaconado y al presbiterado en 2001, consagrada obispa en 2015 en la propia Catedral de Canterbury, y entronizada como Arzobispo de Canterbury en marzo de 2026. Cada uno de esos actos, le铆do desde la doctrina cat贸lica, no produjo el efecto sacramental que pretende producir: los signos exteriores se realizaron, pero la materia ministerial requerida no estaba presente. Esta no es una opini贸n teol贸gica controvertida ni una posici贸n conservadora dentro del catolicismo: es la ense帽anza definitiva de la Iglesia, y lo es desde mucho antes del nombramiento de Mullally.

Las bendiciones de uniones homosexuales

Mullally no se limit贸 a apoyar la apertura lit煤rgica del anglicanismo a las uniones del mismo sexo: la dirigi贸. Desde 2020 hasta 2023 presidi贸 el llamado Next Steps Group, el comit茅 episcopal del proceso Living in Love and Faith (LLF) que culmin贸 con la aprobaci贸n, el 9 de febrero de 2023, de las Prayers of Love and Faith. Estas son oraciones lit煤rgicas que las parroquias anglicanas pueden utilizar, a discreci贸n del p谩rroco, para bendecir a parejas del mismo sexo que han contra铆do matrimonio civil o uni贸n registrada. Incluyen oraciones de acci贸n de gracias, dedicaci贸n y bendici贸n de Dios sobre la pareja como tal.

Su discurso ante el S铆nodo General el 6 de febrero de 2023, presentando la moci贸n, contiene la articulaci贸n m谩s clara de su hermen茅utica teol贸gica. Vale la pena transcribirlo:

«Esto a veces ha sido caracterizado como un desacuerdo entre quienes toman la Escritura en serio y quienes son arrastrados por los caprichos de la cultura. Los recursos de Living in Love and Faith ilustran que esto no es as铆 en absoluto. La gente ha le铆do la Escritura seriamente y encuentra una diferencia de significado.»

Esta es la tesis hermen茅utica clave. La Escritura, le铆da con la misma seriedad por todos, admitir铆a lecturas opuestas sobre la moralidad de las relaciones homosexuales, y por tanto la unidad eclesial puede edificarse sobre esa diferencia interpretativa sin necesidad de resolverla doctrinalmente. La carta pastoral con la que Mullally present贸 las nuevas oraciones lo formula con todav铆a mayor claridad:

«Expresamos nuestra alegre afirmaci贸n y celebraci贸n de las personas LGBTQI en nuestras comunidades eclesiales. (…) Por primera vez, las iglesias dentro de la Iglesia de Inglaterra podr谩n hacer esto: es realmente una primera vez.»

Y junto con el resto del episcopado anglicano, en el mismo proceso, firm贸 una carta p煤blica de disculpa cuyo tenor merece ser fijado con exactitud:

«Nos disculpamos juntos por el rechazo, la exclusi贸n y la hostilidad que las personas LGBTQI+ han experimentado dentro de la Iglesia. Nuestros ojos se han abierto al da帽o que hemos hecho, especialmente a las personas LGBTI+. Nos damos cuenta de que este comportamiento no ha reflejado el amor universal de Dios para todas las personas.»

La doctrina cat贸lica sobre el matrimonio y los actos homosexuales est谩 formulada en el Catecismo con claridad meridiana:

«Apoy谩ndose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradici贸n ha declarado siempre que los actos homosexuales son intr铆nsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. (…) En ning煤n caso pueden ser aprobados.» (CIC 2357)

Es cierto que la infame Declaraci贸n Fiducia Supplicans del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (diciembre de 2023) admiti贸 la posibilidad de bendiciones pastorales no rituales, espont谩neas, breves, no equiparables a un rito lit煤rgico, en las que el ministro pueda invocar el bien de las personas que se acercan, sin que esa bendici贸n sancione la situaci贸n moral de su uni贸n y sin riesgo alguno de confusi贸n con la bendici贸n matrimonial. Pero cabe matizar al menos que la Iglesia cat贸lica se resisti贸 y que cardenal V铆ctor Manuel Fern谩ndez, en la Nota de Prensa del 4 de enero de 2024, insisti贸: «no son bendiciones del v铆nculo, no son bendiciones de la uni贸n». Las Prayers of Love and Faith anglicanas son exactamente lo que esa Nota excluye: oraciones lit煤rgicamente formalizadas, aprobadas por la autoridad eclesial, ofrecidas sobre la pareja como tal y celebrativas del v铆nculo. La carta de Mullally lo dice con todas las letras: «alegre afirmaci贸n y celebraci贸n» de la pareja.

El aborto: «m谩s pro-elecci贸n que pro-vida»

El 18 de marzo de 2026, una semana antes de su entronizaci贸n, la C谩mara de los Lores debati贸 una enmienda al Crime and Policing Bill del gobierno brit谩nico que pretend铆a despenalizar completamente el aborto en Inglaterra y Gales en cualquier fase del embarazo —es decir, eliminar incluso las restricciones actuales que permiten interrumpir el embarazo hasta la semana 24, autorizando de facto el aborto hasta el momento del nacimiento—. Mullally hab铆a anunciado una peregrinaci贸n a pie de seis d铆as desde la Catedral de San Pablo en Londres hasta la Catedral de Canterbury, siguiendo el llamado Becket Camino, como preparaci贸n espiritual para su ministerio. Las fechas coincid铆an exactamente con la votaci贸n. La presi贸n p煤blica la oblig贸 a interrumpir la peregrinaci贸n para acudir al hemiciclo, donde no apoy贸 la enmienda infanticida. Pero lo decisivo no es ese voto t茅cnico, sino su intento de evasiva y dos elementos previos que conviene fijar con sus propias palabras.

En entrevistas anteriores, Mullally se hab铆a definido a s铆 misma como «m谩s pro-choice que pro-life».

Y en su intervenci贸n del 19 de marzo de 2026 en la C谩mara de los Lores, declar贸:

«No creo que las mujeres que act煤an en relaci贸n con sus propios embarazos deban ser procesadas penalmente. (…) Apoyo la oposici贸n principial de la Iglesia de Inglaterra al aborto, que viene acompa帽ada del reconocimiento de que pueden existir condiciones estrictamente limitadas bajo las cuales el aborto puede ser preferible a cualquier otra alternativa disponible.»

La doctrina cat贸lica sobre el aborto procurado no admite gradaci贸n. El Catecismo lo formula con extrema precisi贸n:

«Desde el siglo I, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta ense帽anza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es gravemente contrario a la ley moral.» (CIC 2271)

«La cooperaci贸n formal en un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena can贸nica de excomuni贸n este delito contra la vida humana.» (CIC 2272)

Juan Pablo II, en Evangelium Vitae (1995), declar贸 con autoridad magisterial: «el aborto directo (…) constituye siempre un desorden moral grave». La distancia entre admitir el aborto como «preferible» en condiciones limitadas y rechazar su persecuci贸n penal, por un lado, y declararlo «siempre un desorden moral grave» que la Iglesia sanciona con excomuni贸n, por otro, no es una distancia de matiz. Es la distancia entre dos antropolog铆as incompatibles.

La pastoral de g茅nero

En febrero de 2022, desde la di贸cesis de Londres, Mullally impuls贸 la creaci贸n de un Grupo Asesor sobre «atenci贸n pastoral e inclusi贸n de las personas LGBT+ en la vida de nuestras comunidades eclesiales» y respald贸 institucionalmente la observancia del LGBT+ History Month. El proceso Living in Love and Faith incluy贸 desde su origen, junto a la sexualidad, la identidad de g茅nero como objeto expl铆cito de discernimiento. La pastoral resultante adopta el lenguaje de la afirmaci贸n identitaria: las personas son quienes ellas mismas dicen ser, y la Iglesia debe acompa帽ar esa autodefinici贸n con cuidado y reconocimiento.

La Declaraci贸n Dignitas Infinita del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (abril de 2024), aprobada por el papa Francisco, articul贸 con fuerza la doctrina cat贸lica sobre esta cuesti贸n:

«La teor铆a de g茅nero resulta peligrosa porque pretende eliminar las diferencias en su pretensi贸n de igualar a todos. Estas diferencias, en realidad, son los m谩s bellos signos visibles de la inefable creatividad del Padre.» (DI 56)

«Deben denunciarse como contrarias a la dignidad humana todas aquellas tentativas de oscurecer la referencia a la ineliminable diferencia sexual entre hombre y mujer.» (DI 58)

El testimonio del sur global

La oposici贸n m谩s seria al nombramiento de Mullally no procede del catolicismo ni de los c铆rculos conservadores ingleses, sino del propio interior de la Comuni贸n Anglicana, y concretamente de su sur global. La Global South Fellowship of Anglican Churches —que re煤ne a m谩s de diez provincias con aproximadamente 35 millones de fieles, mayoritariamente africanos— calific贸 su elecci贸n de «oportunidad perdida de unir y reformar» la Iglesia. El Arzobispo Justin Badi Arama, primado de Sud谩n del Sur y presidente actual del GSFA, declar贸 expresamente que no la reconoce como l铆der espiritual.

Estas iglesias del sur global no hablan desde un conservadurismo cultural occidental. Hablan desde una lectura de la Escritura y la Tradici贸n que coincide en lo esencial con la doctrina cat贸lica sobre matrimonio, sacerdocio, sexualidad y vida. Sus obispos sostienen el matrimonio como uni贸n de var贸n y mujer, rechazan la bendici贸n de uniones homosexuales, defienden la inviolabilidad de la vida desde la concepci贸n, y mantienen una antropolog铆a fundada en la diferencia sexual creada. Por todo ello no han venido a Roma esta semana. Y por todo ello ser铆a con ellos —no con quien hoy posa en San Pedro— con quienes el ecumenismo cristiano tendr铆a alg煤n sentido teol贸gico real.

La fotograf铆a y la banalizaci贸n de lo sagrado

Hasta aqu铆 el perfil de la persona y de sus posiciones. Ahora el verdadero asunto.

Lo que la imagen comunica

Vuelvan los ojos a las fotograf铆as que estos d铆as ver谩n millones de fieles sin la formaci贸n y el discernimiento que tienen nuestros lectores de Infovaticana. Una mujer atraviesa el patio de San D谩maso del Vaticano vestida con la sotana violeta, faj铆n, cuello romano, cruz pectoral y sortija episcopal. La saludan cardenales, le abren puertas, la conducen al despacho del papa. Posar谩 junto a Le贸n XIV. Recibir谩 los honores debidos a un primado. Bendecir谩 a unos y a otros, seg煤n el uso de los obispos. La imagen recorrer谩 las portadas, abrir谩 los telediarios, se imprimir谩 en los manuales de historia ecum茅nica. Y la imagen dir谩, sin palabras pero con extrema elocuencia, lo siguiente: ante esta persona y ante el sucesor de Pedro, los signos sacramentales son intercambiables.

Esa equivalencia visual es falsa. Y lo es de un modo que importa, porque los signos sagrados no son ornamentos protocolarios. Son lo que San Agust铆n llamaba verba visibilia, palabras visibles: comunican una realidad teol贸gica. La capa pluvial, la mitra, la cruz pectoral, la sortija episcopal, el b谩culo, las vestiduras lit煤rgicas, el gesto de la bendici贸n, el trato como sucesor de los Ap贸stoles: todos estos signos significan algo en el lenguaje sacramental cristiano. Significan que quien los porta ha recibido por imposici贸n de manos en sucesi贸n apost贸lica ininterrumpida la potestad de orden, el car谩cter sacramental que lo configura ontol贸gicamente con Cristo Cabeza para actuar in persona Christi en los sacramentos. Esa potestad es, en la fe cat贸lica, la 煤nica raz贸n por la que el obispo viste como viste y bendice como bendice. Cuando el signo se separa de su contenido, no permanece neutro: se vuelve activo en sentido contrario. Comunica que el contenido nunca import贸 realmente.

C贸mo se destruye la Iglesia sin persecuci贸n abierta

El da帽o no est谩 solo en que Sarah Mullally est茅 esta semana en San Pedro. El da帽o est谩 en que parezca ocupar un lugar sacramental que doctrinalmente no tiene, y en que se permita —incluso que se favorezca— que el signo funcione contra la verdad que el signo deber铆a custodiar. En que la est茅tica de la comuni贸n tape la fractura doctrinal hasta volverla invisible para el ojo no entrenado, que es la inmensa mayor铆a del pueblo fiel. En que lo sagrado deje de custodiarse y pase a administrarse como una escenograf铆a diplom谩tica.

Es una forma sutil, eficac铆sima y casi indetectable de erosi贸n de la fe. La Iglesia ha resistido a lo largo de la historia persecuciones abiertas, herej铆as formuladas con franqueza, cismas declarados, intentos brutales de aniquilaci贸n f铆sica. Esas amenazas, por terribles, eran reconocibles. El fiel sab铆a contra qu茅 resistir, sab铆a a qui茅n no obedecer, sab铆a qu茅 creer y qu茅 rechazar. La amenaza que esta semana se representa en el Vaticano es de otra naturaleza: no niega frontalmente la doctrina, sino que envuelve su contradicci贸n en cortes铆a, sonrisas, protocolo, lenguaje ecum茅nico y fotograf铆as edificantes. Y lo hace en el lugar que m谩s lo amplifica, el coraz贸n visible de la Iglesia cat贸lica, ante objetivos que difundir谩n las im谩genes a todo el mundo.

El resultado catequ茅tico es devastador. El fiel medio que esta semana vea las fotograf铆as sacar谩 tres conclusiones simult谩neas: que los obispos cat贸licos y la primada anglicana son sustancialmente lo mismo; que las diferencias doctrinales entre ambas iglesias deben de ser, por tanto, cuesti贸n de matices secundarios o de meras formas culturales; y que las posiciones de la primada anglicana —el sacerdocio femenino, la bendici贸n de uniones homosexuales, la posici贸n pro-elecci贸n sobre el aborto, la pastoral afirmativa de la ideolog铆a de g茅nero— deben de ser doctrinalmente compatibles con la fe cat贸lica, puesto que el papa la recibe con honores y comparte con ella signos sagrados. Ninguna de estas tres conclusiones es verdadera. Las tres ser谩n adoptadas masivamente como si lo fueran. Y se incorporar谩n al sentido com煤n religioso de millones de personas que ya no necesitar谩n ning煤n te贸logo disidente para creer aquello que la propia liturgia visual del Vaticano les habr谩 ense帽ado.

El signo enfrentado a la verdad

Conviene formularlo con la mayor claridad posible. La doctrina cat贸lica sostiene que Sarah Mullally no es obispo, no es sacerdote, no puede consagrar la Eucarist铆a, no puede confirmar v谩lidamente, no puede absolver sacramentalmente, no porta la sucesi贸n apost贸lica, no representa una iglesia que est茅 en comuni贸n sacramental con Roma. Todo esto, simult谩neamente, es lo que afirma la doctrina cat贸lica. Y todo esto, simult谩neamente, es lo que la fotograf铆a del encuentro de ma帽ana niega visualmente al espectador.

La pregunta que un cat贸lico puede leg铆timamente hacerse no es si est谩 mal que el papa la reciba. Las razones diplom谩ticas para hacerlo existen, son antiguas, y forman parte de un modo leg铆timo de gestionar las relaciones inter-eclesiales heredado del Concilio Vaticano II. La pregunta es otra: si los signos exteriores con los que esa recepci贸n se reviste —la sotana, la cruz pectoral, las bendiciones rec铆procas, el tratamiento episcopal, la ubicaci贸n en lugares sacramentalmente densos como las bas铆licas papales— est谩n al servicio de la verdad de la fe o est谩n funcionando, en la pr谩ctica, contra ella. Si custodian lo sagrado o lo exhiben como mera vestimenta intercambiable. Si predican lo que la Iglesia cree o lo desmienten ante los ojos del pueblo fiel.

A esa pregunta, esta semana, hay que responder con honestidad. Y la respuesta honesta es que la escena de San Pedro, durante unas horas, est谩 suspendiendo visualmente la diferencia entre el sacerdocio cat贸lico y su imitaci贸n anglicana. Cuando esa diferencia queda suspendida ante los ojos de todos, la doctrina no queda intacta: queda desmentida en la pr谩ctica. Y un desmentido pr谩ctico, repetido en im谩genes durante a帽os, termina pesando m谩s que cualquier documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe redactado publicado en una p谩gina web que casi nadie lee.

El verdadero ecumenismo

Existe un ecumenismo cristiano aut茅ntico, querido por Cristo en su oraci贸n sacerdotal —«Que todos sean uno»— y mandado por el Concilio Vaticano II en Unitatis Redintegratio. Pero ese ecumenismo no consiste en la equivalencia visual ni en la cortes铆a protocolaria que disuelve las diferencias bajo la sonrisa institucional. Consiste en el camino paciente, exigente, doctrinalmente honesto, hacia la verdad compartida sobre Dios, sobre Cristo, sobre la Iglesia, sobre los sacramentos, sobre el hombre creado var贸n y mujer, sobre la vida humana, sobre el matrimonio, sobre el ministerio sacramental que Cristo instituy贸.

Ese camino no se recorre vistiendo igual a quienes creen cosas opuestas. Se recorre nombrando con claridad las diferencias, cargando con el peso doloroso que esa claridad supone, y trabajando juntos —en la verdad, no en la coreograf铆a— por reducirlas. El otro camino, el de las fotograf铆as edificantes y los signos intercambiables, no acerca: aleja, porque acostumbra al ojo cristiano a no distinguir, y un cristianismo que no distingue ya no es un cristianismo, es una vaguedad religiosa decorativa.

 

Magisterio citado: Catecismo de la Iglesia Cat贸lica (CIC 2271, 2272, 2357); Juan Pablo II, Carta Apost贸lica Ordinatio Sacerdotalis (1994); Juan Pablo II, Enc铆clica Evangelium Vitae (1995); Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Responsum ad Dubium (1995); Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Declaraci贸n Fiducia Supplicans (2023) y Nota de Prensa de 4 de enero de 2024; Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Declaraci贸n Dignitas Infinita (2024); Concilio Vaticano II, Decreto Unitatis Redintegratio (1964)

lunes, 27 de abril de 2026

LA MADRE CRISTIANA

 

“Una mujer virtuosa, ¿qui茅n la hallar谩? Su valor es m谩s que el de las piedras preciosas (…). Enga帽osa es la gracia, y vana es la hermosura; pero la mujer que teme a Dios, 茅sa s铆 que ser谩 ensalzada” (Prov. 31).

 ¿Y cu谩l es el papel de la madre cat贸lica?

“Engendrar hijos para el cielo”

Las vacas tienen cr铆as, los perros y las liebres tambi茅n, pero mientras estos animales de Dios cr铆an hijos para la tierra, la madre cristiana debe hacerlo para el cielo. Porque antes que saciar el cuerpo, hay que pensar en saciar el alma. Antes de pensar con qu茅 se vestir谩n los hijos, hay que pensar si est谩n revestidos de la gracia. Por eso el papel de la madre es fundamental, tanto que Nuestro Se帽or vivi贸 sin padre carnal, pero no sin madre.

“Engendrar hijos para el cielo…”. Practicando las virtudes, ante todo; de all铆 que el Cura de Ars dijese que “las virtudes pasan suavemente de las madres a los hijos”.

De la madre uno aprender谩 la primera oraci贸n o el primer insulto.

De la madre el hijo sabr谩 primeramente distinguir lo bueno de lo malo, de all铆 que sea tan nefasta esa corriente ideol贸gica que dice que “no hay que poner l铆mites”, “no hay que corregir”, “nunca hay que levantar la mano”.

“¿Tienes hijos? Adoctr铆nalos, doblega su cabeza desde su juventud” (Eclesi谩stico, VII, 23) pues “un caballo no domado, sale ind贸cil, y un hijo consentido, sale rebelde (Eclesi谩stico, XXX, 8).

s谩bado, 25 de abril de 2026

LAS 5 MALDICIONES DEL ADULTERIO



LAS 5 MALDICIONES DEL ADULTERIO 

1.- La corrupci贸n del alma

«Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace», (Proverbios 6:32).

La persona que comete adulterio halla placer en ello, y esto se debe a un alma que se encuentra contaminada por la maldad; sus pensamientos son insanos e incorrectos y en su interior hay una turbulencia de emociones que lo controlan.

«Corromper el alma» tiene que ver con pudrir, destruir, da帽ar, atentar, trastornar; la persona cuya alma se encuentra corrompida jam谩s act煤a de la manera correcta, sino que la maldad que se alojado en su interior es la que lo conduce a pecar.

2.- La Ceguera Espiritual

«¿Y por qu茅, hijo m铆o, andar谩s ciego con la mujer ajena, Y abrazar谩s el seno de la extra帽a?», (Proverbios 5:20).

El adulterio siempre comienza como aventura; durante la primera etapa todo parece ser color de rosas y el conyugue llega a creer que ha conseguido aquello que realmente lo va a satisfacer, no obstante, este pecado lo enceguece y le impide ver  el grave error en el que se encuentra.

La persona ad煤ltera siempre termina perdiendo, en un caso simple, de ser descubierto se pierde la confianza y en un caso extremo hasta la misma familia llega a perderse. Lo que comienza como un simple «desliz» o «desahogo» como muchos lo llaman, termina llev谩ndolos demasiado lejos al punto de enredarlos en su propio pecado.

3.- La fuga de bendiciones para la familia

«Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramar谩n tus fuentes por las calles, Y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, Y no para los extra帽os contigo», (Proverbios 5:15-17).

Cuando el hombre o la mujer est谩n en adulterio se crea una disfuncionalidad matrimonial, el tiempo que se debe emplear entre los conyugues y la familia se pierde y es all铆 cuando comienzan a fugarse las bendiciones tanto econ贸micas como espirituales.

En muchos de los casos las personas terminan criando hijos ajenos y abandonan las responsabilidades de su propia familia, olvidando as铆 el tan valioso tesoro que el n煤cleo familiar representa para Dios.

4.- Dios usar谩 tu adulterio como castigo

«Los besos de la mujer infiel son una trampa sin fondo; Dios no deja sin castigo a los que se enredan con ella», (Proverbios 22:14).

La infidelidad termina convirti茅ndose en dolor y amargura; lo que en un comienzo fue divertido termina acarreando terribles consecuencias emocionales. Muchas de las personas que han experimentado el adulterio saben que lo que deja como resultado es una terrible sensaci贸n de verg眉enza, adem谩s de causar da帽os irreparables en la familia.

«Lo que mal empieza, mal termina», y toda relaci贸n que comienza basada en mentiras y enga帽os no tendr谩 un buen termino, pues Dios nunca bendecir谩 una relaci贸n como esta, todo lo contrario la usar谩 para demostrar a las personas su necedad.

El amante llega a convertirse en el propio castigo para los practican adulterio y cosas que quiz谩s no aceptaban en su matrimonio les tocar谩 asumir de ahora en adelante.

5.- Perderlo todo

«Nadie deja a un conyugue por algo mejor, sino por algo m谩s f谩cil», desde un inicio la infidelidad comienza con un deseo por llenar un «vac铆o» que seg煤n la persona, su propio esposo (a) no es capaz de llenar, sin embargo, uno de los escenarios m谩s tristes es cuando luego de perderlo todo a causa de la infidelidad, el conyugue termina por darse cuenta muy tarde de todo el da帽o que sus acciones causaron.

Hay da帽os irreparables en los matrimonios aun dentro del pueblo cristiano; relaciones que una vez se rompieron por causa de una infidelidad y que terminaron en divorcio. Un buen consejo: «No botes a la basura aquello que un d铆a fue la mejor decisi贸n de tu vida». "No arruines tu matrimonio, al contrario riega cada d铆a ese jard铆n y ver谩s que vas a cosechar los mejores a帽os al lado de la persona que un d铆a decidiste amar".

viernes, 24 de abril de 2026

EL GOZO DE MAR脥A


 "Ve el cuerpo del Hijo resucitado y glorioso, despedidas ya todas las fealdades pasadas, vuelta la gracia de aquellos ojos divinos y resucitada y acrecentada su primera hermosura. (...) al que tuvo muerto en sus brazos, verle ahora resucitado ante sus ojos. Ti茅nele, no le deja, abr谩zale y p铆dele que no se le vaya, entonces, enmudecida de dolor, no sab铆a qu茅 decir, ahora, enmudecida de alegr铆a, no puede hablar".

Fray Luis de Granada.


jueves, 23 de abril de 2026

EL DEMONIO MUDO (de la impureza o de deshonestidad)



Aprenda a confesarse bien

. —Padre, no hace mucho ha nombrado Ud. al demonio mudo; ¿qu茅 es eso del demonio mudo?

Maestro. —Es el demonio de la impureza o deshonestidad. Jes煤s mismo lo llam贸 as铆 en el Santo Evangelio.

D. — ¿Qu茅 cosa es impureza o deshonestidad?

M. —Son todos los pecados prohibidos en el sexto y noveno mandamientos, es decir, las acciones, las miradas, palabras o deseos malos y la infidelidad y malicia en el matrimonio.

D. — ¿Es pecado muy grave el de la impureza?

M. — Es grav铆simo y abominable a los ojos de Dios y de los hombres. Rebaja a quien lo comete a la condici贸n de los brutos, es causa de muchos otros pecados y provoca los m谩s terribles castigos, tanto en esta vida como en la otra.

La Sagrada Escritura designa al pecado impuro con los nombres m谩s infames: “delito p茅simo, cosa detestable, cosa horrible, maldad innominable”. San Pablo declara expresamente: Que ni los muelles, los que pecan a solas; ni los fornicadores, los que pecan con otra persona: ni los ad煤lteros, los que son infieles al matrimonio, ir谩n al Para铆so.

D. — ¡Pobres de nosotros! Es preciso ir alerta.

M. —Ciertamente. Los Santos Padres est谩n concordes en decir que la impureza es el pecado que mayor n煤mero de personas arrastra al infierno.

D. — ¿De veras?

M. —S铆, por cierto. San Agust铆n afirma: as铆 como la soberbia ha poblado el infierno de 谩ngeles rebeldes, as铆 la deshonestidad lo llena de hombres. Y San Alfonso a帽ade, que todo cristiano que se condena, se condena o por deshonestidad, o entra all铆 manchado tambi茅n con ese feo pecado.

D. — ¿Cu谩l ser谩 la causa de ello?

M. — Son dos los motivos principales: Primero, porque los pecadores de la deshonestidad se encuentran f谩cilmente; Segundo, porque quien a ellos se habit煤a, dif铆cilmente se enmienda.

D. — ¿Por qu茅 se cometen con tanta facilidad?

M. — No debe creerse que los pecados de deshonestidad consistan tan solamente en la fornicaci贸n, adulterio y otras enfermedades por el estilo; 茅stos son los m谩s graves. Para pecar mortalmente contra la pureza, bastan las miradas lascivas, las lecturas obscenas, las canciones imp煤dicas, los gestos y las palabras de doble sentido, los galanteos licenciosos, los actos deshonestos y hasta los pensamientos y complacencias internas y los deseos impuros cuando son deliberadamente consentidos.

D. — Y ¿por qu茅 son tan dif铆ciles de corregir?

M. — Porque, frecuentemente, un pecado llama a otro pecado, una impureza a otra impureza, hasta que en breve se forja una cadena que ya no se rompe nunca. Tambi茅n aqu铆 puede decirse ¡Ay del que comienza!

D. —As铆 ha de ser. Mas la confesi贸n, ¿no sirve para nada? ¿No basta para romper esa cadena?

M. —La confesi贸n siempre es un medio poderos铆simo, cuando se hace bien; m谩s aqu铆 est谩 el peligro, el enga帽o del demonio mudo, que procura amordazar la lengua, para que se callen o se confiesen mal estos pecados, como antes hemos visto.

D. — ¡Ah! Si los que caen en estos pecados se confesasen siempre bien; ¿no es verdad, Padre, que pronto se corregir铆a de la deshonestidad? La confesi贸n tendr铆a en ellos virtud suficiente para contrarrestar sus perversas inclinaciones.

M. — Exactamente. El demonio mudo, es amigo de las tinieblas, la confesi贸n aporta la luz al alma y la luz ahuyenta los pecados.

D. —Entonces, ¿es que la misericordia de Dios abandona al pecador deshonesto?

M. —No, precisamente es lo contrario. Dios no abandona al pecador deshonesto, sino que 茅ste abandona, a Dios, o porque no piensa en El, o lo que es peor, despreci谩ndole como hemos visto anteriormente; por lo cual a la deshonestidad se le apellida madre de la impenitencia final; y as铆 es dicho de los santos que, “vida deshonesta, muerte impenitente”.

D. — ¿Por qu茅 ser谩 la madre de la impenitencia final?

M. —Porque los moribundos deshonestos, generalmente, no se confiesan. Los tales, o no quieren confesarse, o no se resignan a dejar el pecado, o no se arrepienten como debieran.

D. — ¿Hasta en aquella hora suprema?

M. —S铆, a煤n entonces. Prefieren perder el Para铆so e irse al infierno antes que confesarse debidamente.

Mart铆n Lutero era monje agustino a causa de un amor impuro abandon贸 el convento, se rebel贸 contra la Iglesia, fund贸 el protestantismo, y con su vida rota, dio los m谩s graves esc谩ndalos.

Bien entrada la noche se hallaba una vez al balc贸n de una posada con su compa帽era de pecado, Catalina Bora. El cielo estaba limpio y mir铆adas de estrellas centelleaban alegremente: Ella, tal vez asqueada de aquella vida de remordimientos, de repente, Vuelta a Lutero, le dice: “¡Mira, Mart铆n, cuan bello es el cielo!” A estas palabras, Mart铆n, recostando su cabeza sobre Catalina y exhalando un profundo suspiro, exclama: “¡S铆, Catalina, bello es el cielo, pero no es para nosotros!” — ¡Desgraciado! Sent铆a perder el Para铆so y acercarse el infierno, pero confesaba su imposibilidad de salir de aquel atolladero, y poco despu茅s mor铆a en aquella misma posada con se帽ales de la m谩s terrible desesperaci贸n y trag谩ndose sus propios excrementos. Vida deshonesta, muerte impenitente.

Teodoro Beza, sucesor de Calvino, y corifeo de la reforma protestante, atacado de una mortal enfermedad, fue visitado por San Francisco de Sales, que con su celo apost贸lico intent贸 por todos los medios a su alcance inducirlo a abjurar el error, entrar de nuevo a la Iglesia Cat贸lica y disponerse a una muerte cristiana.

Lloraba Teodoro al o铆r las fervorosas exhortaciones del Santo Obispo, m谩s de vez en cuando suspirando dec铆a: ¡Imposible! —Finalmente, insistiendo el Santo por saber el porqu茅 de aquella palabra “imposible”, Teodoro, haciendo un esfuerzo supremo, apoy谩ndose sobre uno de sus codos, retir贸 la cortina que ocultaba una alcoba y se帽alando a una mujer all铆 escondida, dijo: “He aqu铆 el porqu茅 de mi imposibilidad de convertirme y de salvarme”. La muerte y el infierno antes que dejar el pecado.

En la ciudad de Espoleto, viv铆a una joven bien parecida, pero de muy disolutas costumbres, entregada en absoluto a la vanidad y a los bailes.

Avisada diferentes veces para que se corrigiese, siempre despreciaba orgullosamente las caritativas amonestaciones, pag谩ndolas con locas burlas. Su propia madre, complacida de la hermosura y desenfado de su hija, gozaba de verla cortejada de muchachos amantes y dejaba correr las cosas, con la esperanza de que pasado el fervor de la juventud entrar铆a alguna vez en juicio.

¡Oh ciega y desaconsejada madre, que por no corregirla enga帽as a tu propia hija y la dejas correr hacia el deshonor y la ruina! ¿Qu茅 sucedi贸?

Enferm贸 gravemente aquella desgraciada hija. Algunas personas respetables del vecindario que iban a asistirla le exhortaban a que llamase al sacerdote, recibiera los Sacramentos, y se preparase para la muerte. Pero la miserable, obstinada dec铆a: “¡C贸mo, yo tan joven, tan hermosa, he de morir! ¡Imposible!, ¡yo no quiero morirme!” Lleg贸 por fin el sacerdote; 茅ste a su vez le conjuraba a que tuviera juicio, que s茅 encomendase a Mar铆a Sant铆sima, que le podr铆a sorprender la muerte... “Qu茅 muerte ni qu茅 ocho cuartos... Yo he de sanar...No he de morirme, no quiero”.

Al fin viendo que tanto le insist铆an, y notando que le iban faltando las fuerzas, en un esfuerzo supremo exclam贸 llena de rabia: “Bien, si es as铆 que me he de morir, ven t煤, ¡oh diablo, y ll茅vate mi alma!” Cubri茅ndose la cara con la s谩bana, muri贸 desesperada. “Vida deshonesta, muerte desesperada”.
Escucha esto 煤ltimo y horroric茅monos.

Un caballero de malas costumbres ten铆a consigo desde alg煤n tiempo atr谩s una muchacha tan malvada como 茅l. A quien le hablaba de despedirla le confesaba con un desde帽oso “no puedo”. Pero v铆nole la muerte y se encarg贸 de hacerlo. Enferm贸 de gravedad el desgraciado caballero, y en los 煤ltimos momentos, vino un sacerdote a prepararle para el terrible paso a la eternidad. Con tanta caridad le trat贸, que el enfermo muy compungido le dijo: “Con mucho gusto, aun cuando he llevado una vida tan escandalosa, quiero morir bien con una santa confesi贸n”.

— ¿Quer茅is, pues recibir los Sacramentos como pertenece a un buen cristiano?

— Con mucho gusto los recibir茅, si usted se digna administr谩rmelos.

Mas para esto es preciso que antes despid谩is a aquella joven, ocasi贸n de vuestros pecados.

— ¡Ah, Padre, eso s铆 que no puedo hacerlo!

— Y ¿por qu茅 no pod茅is? Pod茅is y deb茅is hacerlo, mi caro se帽or, si quer茅is salvaros.

— ¡Digo que no puedo!

— Pero, ¿no comprend茅is que la muerte que ten茅is tan cerca, tiene que quit谩rosla, por la fuerza?

— ¡No puedo, Padre, no puedo! De esta forma, ni yo puedo absolveros, ni administraros los sacramentos, perder茅is el Para铆so y os precipitar茅is en el infierno.

— ¡No puedo!

–– ¿Es imposible que no os resolv谩is a cambiar de parecer? Pensad en vuestro honor y estima... “No puedo”, repite por 煤ltima vez el desgraciado, y asi茅ndola del brazo, la acerca a s铆 y abraz谩ndola con vehemencia, entre aquellos impuros brazos, exhal贸 su alma impura. “Vida deshonesta, muerte impenitente”.

D. —Tremendo, pero justo castigo de Dios. ¿Ser谩 posible, Padre, que no se pueda abandonar el pecado?

Cuenta San Agust铆n que cierto hombre, por m谩s que se le avivase, rogase y conjurase a que abandonase una casa, que con grande esc谩ndalo frecuentaba, jam谩s se le pudo inducir a ello, diciendo que no pod铆a de ninguna manera. Cierto d铆a corri贸 que en aquella misma casa le sobaron la badana de lo lindo.

¿Lo creer谩s? No volvi贸 a aquella casa; desapareci贸 como por encanto, la pretendida imposibilidad, y en lo sucesivo, ni siquiera pasaba por delante de la casa.

“Quod non facit Dominus, concluye el Santo, facit baculus”.

Lo que Dios no hizo, ni el amor de su alma, lo consigui贸 el palo.

D. — ¡Qu茅 buen medio, Padre, para quitar a muchos la imposibilidad de abandonar los pecados y sus ocasiones! ¡Qu茅 serm贸n tan eficaz ser铆a el del palo!

Pbro. Jos茅 Luis Chiavarino
CONFESAOS BIEN