jueves, 16 de abril de 2026

LA MISA POR ENCIMA DE TODO

 


Al incorporarla a la Santa Misa, nuestra oración no solamente entra en el río caudaloso de las oraciones litúrgicas—que ya le daría una dignidad y eficacia especial ex opere operantis Ecclesiae (por la acción de la Iglesia que obra)—, sino que se confunde con la oración infinita de Cristo. El Padre le escucha siempre: “Yo sé que siempre me escuchas” (Jn 11, 42), y en atención a Él nos concederá a nosotros todo cuanto necesitemos (y sirva realmente a nuestra alma).

Por consiguiente: No hay novena ni triduo que se pueda comparar a la eficacia impetratoria de una sola Misa. ¡Cuánta desorientación entre los fieles en torno al valor objetivo de las cosas! Lo que no obtengamos con la Santa Misa, jamás lo obtendremos con ningún otro procedimiento. Está muy bien el empleo de esos otros procedimientos bendecidos y aprobados por la Iglesia; es indudable que Dios concede muchas gracias a través de ellos; pero coloquemos cada cosa en su lugar. La Misa por encima de todo.

P. Antonio Royo Marín O.P.

miércoles, 15 de abril de 2026

ESTE SANTO SE NEGÓ A RECIBIR LA COMUNIÓN DE MANOS DE UN OBISPO HEREJE



San Hermenegildo mártir de la Eucaristía.


San Hermenegildo (fallecido en 585) es considerado un mártir por su defensa de la fe católica frente al arrianismo, y específicamente se le conoce como mártir de la Eucaristía porque fue ejecutado al negarse a recibir la comunión (la hostia consagrada con el el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Cristo Dios) de manos de un obispo arriano durante la Pascua. 

El contexto: Hermenegildo, hijo del rey visigodo arriano Leovigildo, se convirtió al catolicismo.

El martirio: Tras ser encarcelado en Tarragona, su padre le ofreció la libertad y la reconciliación a cambio de comulgar con un obispo arriano (que negaba la divinidad de Cristo).

La negativa: Hermenegildo rechazó la comunión otorgada por el hereje, prefiriendo la muerte antes que traicionar la fe católica, siendo ejecutado inmediatamente.

Reconocimiento: 
San Gregorio Magno narra su historia como un auténtico mártir, y su festividad se celebra el 13 de abril.

lunes, 13 de abril de 2026

LA IGNORANCIA CULPABLE



“¡Qué pena que los católicos ignoren todo sobre sus dogmas, su moral y su culto! La inmensa mayoría de los llamados católicos de hoy tienen una cultura religiosa que no llega ni siquiera a al conocimiento de los principios elementales del “Padre Astete”. 

¡Qué suerte tenemos quienes aún somos fieles a la TRADICIÓN BIMILENARIA  y al MAGISTERIO PERENNE, quienes tenemos a mano en el “Enquiridion Symbolorum” y podemos mantener con su luz e  infalibilidad magisterial, el rumbo marcado por Cristo a su Iglesia y trasmitida por los Apóstoles!

No olvidemos nunca que nuestra felicidad en este mundo y en el otro tienen la misma raíz: el dogma, la moral y el culto que se rige por la sentencia de San Vicente de Lerins: “Más aun,  en la misma Iglesia católica ha de cuidarse con esmero mantener aquello que ha sido creído , en todas partes, siempre y por todos”.

Gil de Pisa
 

sábado, 11 de abril de 2026

EL ALMA Y EL CUERPO



 En las nuevas costumbres de la modernidad, encontramos el darle al cuerpo mucha importancia y cuidado.

 La vida que poseemos, la empleamos en cuidar el cuerpo en todas sus funciones internas y externas: ejercicio diario, yoga, respiración profunda, temor a la enfermedad y a la muerte.  Podríamos exponer una lista interminable de acciones, tanto para el hombre como para la mujer, quienes abundan en el cuidado y la reparación del cuerpo.

 Lo raro es que, al mismo tiempo, se le envenena con el alcohol, con la droga, desvelos, y placeres que desgastan la salud y, aunque es un verdadero contrasentido: “Cuido mi cuerpo y, al mismo tiempo, lo daño”. Sólo que con estos vicios y excesos mancho mi alma, la debilito… Sin embargo, es notorio que todo es para el placer de los sentidos y el culto al cuerpo.

 Ahora, pregunto: ¿Qué se hace por la salud del Alma?, ¿A caso sabes que tienes alma?   ¿ya se te olvido?

 La verdad es que, de tanto que la ignoramos, nos hemos olvidado de ella y perdido la luz de su existencia.

 Dios crea un alma para cada cuerpo, y el alma vivifica, le da ánimo a ese cuerpo. Sin el alma el cuerpo no tendría vida. Gracias al alma el hombre piensa, conoce, elige, ama… y, sin embargo, hemos dejado en el olvido al motor de nuestra vida y, pregunto: “¿Qué es el alma?” 

El alma es una substancia creada por Dios, cuyas cualidades son: simple, espiritual, libre e inmortal. Y la cual, necesita del cuerpo para saber del exterior lo que existe y acontece, y ella, como un laboratorio espiritual, transforma y eleva en su interior, lo que le es transmitido. Y, posteriormente, lo expresa hacia el exterior, en manifestaciones múltiples.

 Pero el alma necesita su alimento y, ¿Cuál es el alimento del alma? El conocimiento de Dios, el estudio de las obras buenas, la asistencia a la Santa Misa, la Oración. Pero como fundamento, la “Gracia Santificante” a través de los Sacramentos. Incluso el conocimiento de la verdad a través de la filosofía, de la ciencia y del verdadero arte. Mucho hay que darle al alma y será en beneficio de todo el ser humano.

 Hombre o mujer: mueve tu cuerpo, con la vida que te transmite el alma y llega al confesionario, confiésate y, así ungida tu alma por la gracia, sentirás la vida nueva, la vida de Dios, que es la vida sobrenatural, que puede llevar el ser humano a insospechadas alturas que regalan y satisfacen, lo que no puede regalar ni satisfacer la materia, ni el placer de los sentidos.

 El alma y el cuerpo, son dos substancias diferentes, pero que unidas hacen la unión substancial, formando un solo ser racional y volitivo.

 Cuida armónicamente tu cuerpo y tu alma: “Mi alma para el cuerpo y mi cuerpo para el alma”, siendo una sola identidad, dando sólo gloria a Dios y por ello, lograr la felicidad; ya que para esto hemos nacido.

Sor Clotilde  García Espejel


jueves, 9 de abril de 2026

IMPORTANTE TESTIMONIO MÉDICO (No dejes de leerlo).



Por: Dr. Sergio Villarreal 

En los últimos meses he leído en redes sociales algunos argumentos relacionados con el bebé que no ha nacido que quiero comentar. He leído que son solo células. He leído que no es un ser humano. He leído que no es un ser vivo. He leído que no es un ser con conciencia. Y he leído que por todo lo anterior esas células no tienen ningún derecho que debamos respetar. Ante todas esas cosas que he leído, yo quiero dar mi testimonio:

Soy ginecólogo desde hace 30 años. Desde 1988 he dado consulta a muchas mujeres que han depositado su confianza en mí. He cuidado sus embarazos. He atendido los nacimientos de sus hijos. No pocos de esos bebés que recibí ya crecieron y ahora son padres y en algunos casos he atendido ya el nacimiento de sus propios hijos.

En todos estos años, a muchas pacientes les he tomado ultrasonido desde muy temprano en su embarazo, como parte del cuidado médico que les proveo. Pero en el camino he atestiguado muchas otras cosas que van más allá de la sola apreciación médica y se las quiero comentar:

He visto el corazón de los bebés latir desde muy temprano, con fuerza, con tanta fuerza que no es raro que veamos primero el latido que al bebé mismo.

Los he visto a las 7 semanas dar pequeños saltos sobre su espalda.

Los he visto a las 9 semanas mover sus brazos y sus piernas, mover su cuerpo entero, echar maromas, saltar y brincar, ponerse de frente y ver su cara, ponerse de perfil, abrir su boca y hacer tantos gestos tan comunes y familiares para cualquier ser humano.

Los he visto completos, con cerebro y corazón, con ojos, oídos y boca. Los he visto con manos y pies, con líquido en el interior de su estómago, con orina en su vejiga. He visto las cavidades de su corazón bombeando sangre a su cuerpo entero. He visto como se tocan con sus manos, como doblan sus rodillas, como las extienden y se estiran como si estuvieran en un columpio.

Los he visto crecer dentro del vientre, los he visto cuando bostezan y los he visto tener hipo. Los he visto mover sus músculos respiratorios. Los he visto hacer puños con sus manos y los he visto mover sus ojos. Esperando el momento de nacer.

Y ahí, al verlos dentro del vientre, he podido reconocer que son más que solo células, he reconocido un ser vivo, con su propia fisiología, con su propia estructura. He visto un ser humano. He visto un ser de mi especie, solo que menor que yo, un ser que es un continuo en el tiempo con el ser que será en el futuro. Un ser que no es solo potencial, sino que es realidad ya ahí en el vientre de su madre, tal como el niño pequeño que, aunque es potencial para el futuro, ya es realidad en su presente infancia. Cierto, no es un ser humano consciente de su entorno, cómo no lo es el recién nacido, o el niño que tiene unos días o semanas de vida, o como el adulto mayor que ha perdido algunas de sus funciones cognitivas. Pero es un ser humano, tanto como ellos, igual que ellos, simplemente es un ser humano.

He visto a esos embriones convertirse en fetos, y a esos fetos nacer, y los he visto luego venir con sus padres, ya como niños, a mi consulta, a ver el milagro de tener uno, dos o más hermanitos. Y los he visto crecer y hacerse hombres y mujeres de bien. Y los he visto hacerse a su vez madres y padres que aman la vida que les fue dada y la vida que ahora dan.

He visto a muchos padres y madres llorar de alegría al ver a su hijo por primera vez en una pantalla, y los he visto ser inmensamente felices cuando nacen. Y muchas veces los he escuchado cómo ese bebé ha cambiado sus vidas, y cómo están ahora dispuestos a dar su vida por amor a su pequeño. No es retórica. Cualquier padre lo sabe, cualquier madre lo entiende. Dispuesto, dispuesta a morir por amor a su bebé.

Y he visto casos de mujeres que de pronto se encontraron con una realidad que no esperaban, con un embarazo no planeado, con un bebé que no creían se presentara en el camino. A veces ellas solas, y por solas más valientes. Pero cuando han tomado conciencia de lo trascendente que viven y han aceptado la llegada del bebé, y han continuado a mi cuidado, no he visto a una sola mujer arrepentirse de dar vida, no he visto una sola, que después de algunos años, no vea en su hijo o en su hija lo más valioso de su vida. Jamás, jamás he escuchado a una sola decir: “hubiera preferido no tenerlo”.

Después de dar este testimonio, solo espero que quienes piensan diferente lo hagan por ignorancia, ojalá que sea por falta de información.

No argumenten que son solo células, no argumenten que no es un ser vivo, no argumenten que no es un ser humano o que no tiene conciencia. No insulten su propia inteligencia con esos argumentos, que son tan falsos y vacíos que es increíble que un ser humano con conciencia si quiera los tome en cuenta.

miércoles, 8 de abril de 2026

EL TESTIMONIO DE LOS APÓSTOLES

 

Hechos de los Apóstoles 10, 
37–43:
“Nos mandó Él mismo que
 predicásemos al pueblo…”.

¡Qué doce pescadores pobres, groseros, que habían casi envejecido en la más espesa ignorancia; gentes de un genio y de un corazón apocado; almas naturalmente bajas y tímidas, sin educación, sin apoyo, sin otro arte que el de la pesca y las redes… que estos doce pescadores hayan podido convencer al universo y hacerle creer que aquel Jesús de Nazaret, que había expirado en una cruz, había resucitado, es un prodigio que parece desde luego casi tan pasmoso como el mismo prodigio de la Resurrección!

Pero cuando se considera que unos hombres, que no tenían interés alguno en fingir, no pudieron querer engañarnos con peligro cierto de su vida; que unos hombres tan incrédulos en vida de su Maestro no pudieron engañarse después de su muerte, y creerle resucitado sin tener de ello las pruebas más manifiestas; en fin, que unos hombres como estos, que obraban los más estupendos milagros para establecer la fe de la Resurrección, no pudieron engañarnos… ¿no debe pasmarnos más bien que haya habido incrédulos capaces de resistir a su testimonio?

Pero nuestra creencia, ¿es por ventura más cristiana?

Y creyendo en Jesucristo verdaderamente resucitado, ¿somos acaso más cristianos?

Como el misterio de la Resurrección encierra, por decirlo así, o al menos confirma todos los demás, este misterio, cuando es verdaderamente creído, convirtió al mundo entero.

Nosotros lo creemos; pero ¿qué efecto produce hoy en el entendimiento y en el corazón de los cristianos la fe de este misterio?

La Resurrección del Salvador es la prenda segura, y debe ser al mismo tiempo el modelo de la nuestra. Es el fundamento de nuestra fe, y debe serlo igualmente de nuestra esperanza; y ambas deben reglar nuestras costumbres.

¿Dónde se encuentra hoy esta reforma?

Muertos al pecado por la penitencia —que debe ser el fruto del gran ayuno que hemos concluido— una vida nueva debería ser el efecto ordinario de la Pascua.

¿Hay muchas personas de quienes se pueda decir con verdad que han resucitado?

Es necesario saber primero si hay muchas que hayan muerto al pecado, a los hábitos criminales, a las ocasiones voluntarias y peligrosas; si hay muchas que hayan resucitado a la gracia.

Después de una verdadera resurrección, la mudanza es visible, la reforma es palpable.

¿Se ven muchas reformas, muchas mudanzas en los fieles después de estas fiestas?

Y aquellos que se dispensaron en la Cuaresma de los saludables rigores de la penitencia, ¿gustan en la Pascua las dulzuras de una santa resurrección?

P. JEAN CROISSET S.J.

martes, 7 de abril de 2026

REFLEXIÓN DE PASCUA



(Hechos de los Apóstoles
 13, 16 y 26–33)

“Los habitantes de Jerusalén… 
cumplieron, al condenarle, 
las palabras de los Profetas”.

Los habitantes de Jerusalén, y aquellos que entre ellos eran tenidos por principales y cabezas, no conociendo a Jesús, cumplieron, en el mismo acto de condenarle, las palabras de los Profetas.

Los judíos entregan a Jesús a la muerte para hacerle pasar por un embustero y engañador; recurren a los gentiles para hacer más ignominiosa su muerte, y presentarlo como el más criminal a los ojos del pueblo. Toman las precauciones más seguras y más premeditadas para impedir que sus discípulos pudiesen llevárselo del sepulcro: cierran la entrada con una losa, la sellan con el sello público, y colocan una guardia alrededor.

Si no era menester tanto para ahuyentar a un puñado de pescadores —que ni aun tenían valor para dejarse ver después de la muerte de Jesucristo—, ¿cómo hubieran tenido valor para acercarse al sepulcro?

Y, sin embargo, todo este conjunto de precauciones, que confirma el cumplimiento de las profecías, viene a ser también una de las pruebas más claras de su Resurrección.

Medidas tomadas por la prudencia humana más refinada vienen a convertirse en la prueba más convincente del triunfo de Cristo; y esos mismos soldados vigilantes se transforman en los primeros testigos que pregonan su victoria.

¡Vanos proyectos de los hombres! No sois sino flaqueza y necedad cuando queréis oponeros a los designios de Dios.

Los príncipes de los sacerdotes, los doctores de la ley, las cabezas del pueblo, ¿podían tomar mayores precauciones para impedir todo lo que favoreciera la fe en la Resurrección? ¿Qué previsión más sabia, qué medidas más eficaces contra el fraude?

Pero ¿qué puede toda la prudencia humana contra la sabiduría y los designios de Dios?

Todo esto sirve admirablemente para manifestar, con fuerza invencible, la verdad del misterio.

Sabiduría humana, ¿cuándo dejarás de engañar? ¿Y nosotros cuándo dejaremos de ser juguete de nuestras ilusiones y de nuestras débiles luces?

¿Sobre qué se apoyan todos esos ambiciosos designios, esos planes vastos y pomposos de fortuna?

Observad al hombre que quiere elevarse, a quien desea hacer fortuna: sus reflexiones profundas, sus desvelos, sus cálculos… todo gira en torno a la prudencia humana, a la habilidad, al favor de los hombres.

En todos los estados —en el comercio, en la corte, entre los grandes y entre el pueblo— la industria humana es el ídolo al que se ofrece incienso; es el oráculo que se consulta; es el apoyo en el que se pone toda la confianza.

Y en cuanto al Señor… no se cuenta con Él.

Esas gentes de negocios, embarcadas en un mar lleno de escollos y naufragios, ¿consultan mucho a Dios antes de lanzarse?

Aquellos que trazan planes de engrandecimiento, ¿se dirigen a Él en sus empresas?

No se piensa en ello. Se confía en los medios humanos, y se deja a los devotos el recurso a los medios divinos.

Que los paganos confíen solo en su prudencia no es de admirar; tienen por divinidad a la fortuna.

Pero que los cristianos obren del mismo modo… ¿no es esto una impiedad, una irreligión?

Y después nos sorprendemos de las revoluciones que ocurren.

Deberíamos asombrarnos aún más de las que no ocurren, pues Dios reserva su castigo para la otra vida.

P. JEAN CROISSET SJ

lunes, 6 de abril de 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA PARA HACER UNA BUENA CONFESIÓN


 
Este examen es para aquellos que, amando a Cristo, no se conforman con evitar pecados graves, sino que desean amarle con todo el corazón.

Puede complementarse con este otro:

Amarás a Dios sobre todas las cosas (Primer mandamiento).
No tomarás el nombre de Dios en vano. (Segundo Mandamiento)
¿He amado a Dios sobre TODO?.
    -¿A quién (que) le he dado la mayor atención?
    -¿He hecho de mi familia, trabajo, apostolados, programas, ideas u otras cosas buenas mi primer  amor?
    -¿Se en la práctica lo que es confiar en el amor y el poder de Dios?
    -¿Le confío todo a Dios o ando queriendo hacerlo yo solo?
    -¿Confío en Dios cuando todo parece ir mal?
    -¿He caído en superstición u otra práctica religiosa ajena al cristianismo?

Oración Diaria
Cómo ha sido diariamente mi:
-¿Tiempo personal con Dios; liturgia de las horas; oración familiar?
-¿He alabado a Dios; le he dado gracias o me he quejado?
-¿Intercedo por mi familia, grupo, Iglesia, por el mundo?
-¿He orado con el corazón, abierto al Espíritu Santo?
-¿Tomo tiempo para discernir?
-¿Se lo que es esperar al Señor, escucharlo? -¿Lo he hecho?
-¿Cuándo me da alguna enseñanza la guardo en mi corazón y busco profundizarla?
-¿Incluyo a mi esposo/a (u otra persona formada y prudente) en mi discernimiento o solo les informo?; -¿Escucho, obedezco y respeto a los que tienen legitima autoridad sobre mi (leyes justas, jefes, etc.)?.
-¿Qué criterios tengo para determinar si algo que quiero hacer es del Espíritu Santo o es mío?,-¿Me parece importante tener y seguir siempre esos criterios?
-¿Uso los dones que Dios me dio para su gloria?
    -¿Estoy abierto a recibir nuevos dones según Dios disponga?
    -¿He sido legalista (haciendo solo lo necesario para cumplir) o vivo mi fe en el Espíritu     
      entregándome con todo el corazón?

Obediencia
-¿Busco conocer en la oración la voluntad de Dios para mi vida?
-¿Obedezco la enseñanza del magisterio o interpreto a mi manera?
-¿Qué motiva mi vida, la voluntad de Dios o mis propios "buenos" planes (mi voluntad).
-¿Le permito a Dios guiarme o le "entrego" los planes ya hechos para que los bendiga?.
-¿Mis gustos, criterios, dudas, confusiones, pensamientos, actitudes y valores -en que instancias no han estado bajo el Señor?
-¿En mis gustos, mis criterios, miedos, dudas, confusiones...

Estudio
-¿Estudio mi fe católica (Biblia, magisterio, libros sólidos) o me contento con mi propio modo de entender a Dios?,  ¿Estoy avanzando en mi formación como debo?.
-¿Qué pasos prácticos doy para formarme en la fe?

Orden y Prioridades
-¿Mi tiempo responde a las prioridades de Dios o a las presiones de cualquier persona u ocasión para `quedar bien'?); ¿Interpreto lo que hago en la perspectiva de la vida eterna?; ¿Reflexiono sobre mi muerte; sobre el juicio final?
-¿Tengo prioridades claras y soy firme para vivirlas? ¿Pierdo el tiempo (revistas, programas, etc.) que no edifican?
-¿Tengo un horario y organizo el día con disciplina, dando tiempo a cada área con sabiduría: oración, familia, trabajo...?; ¿En que me he desordenado? ¿Me quedo en algo que me gusta sabiendo que es hora de hacer otra cosa?
-¿Respeto el tiempo y necesidades de otros: cuando busco ayuda, en el teléfono, etc..?
-¿Cuido la salud; tengo algún vicio, falta de ejercicio, descanso, alimentación... Me cuido demasiado?

Santificarás el día del Señor. (Tercer Mandamiento)
¿Guardo el día del Señor para el Señor o trabajo innecesariamente ese día?
-¿Voy a misa todos los domingos?;¿He adorado y puesto todo mi corazón en Cristo Eucarístico que me espera en el sagrario?
-¿Lo he amado y consolado por tanto que se le ofende?
-¿Voy a misa diaria si puedo?; ¿he recibido con preparación al Señor?

La Cruz
-¿He meditado ante la cruz?; ¿busco su poder transformador y su sabiduría?; ¿como se manifiesta en mi vida?
-¿Pido a Dios la gracia de amar la cruz?
-¿Me he salido de la voluntad de Dios por evitar la cruz?
-¿Uno mi cruz a la de Cristo?: problemas, enfermedades, responsabilidades, personas, mi edad, mi vocación...
-¿Busco la satisfacción de todas mis necesidades físicas y emocionales o se mortificarme por amor a Jesús?.
-¿Me uno a la cruz del que sufre?; ¿Me sacrifico para amar?.

Confesión
-¿Rechazo el pecado aunque este sea aceptable según la cultura?; ¿He pensado o actuado ligeramente como si la rectitud de los santos es "exageración"?
-¿He evitado la ocasión de pecado: ambientes, programas, malas amistades...?
-¿Busco que Dios me enseñe mi pecado (también pecados viejos y olvidados)?.
-¿Reconozco y reparo con responsabilidad mis pecados y faltas o me justifico?
-¿Cuándo me corrigen, lo agradezco?.
-¿Cuándo fue mi última confesión?, ¿Minimicé el pecado por pena?; ¿han habido cambios?.
-¿Hice una confesión completa o escondí algo?
-¿Hay algo (hábito, herida, complejo) que el enemigo usa para su provecho?; ¿Qué hago para permitirle a Dios que me libere?
-¿Debo reconciliarme con alguien y no lo he hecho?

María
-¿Me he consagrado a Ella y, si lo he hecho, vivo mi consagración plenamente? -¿Cómo?
-¿Acepto su cuidado maternal?; Me dejo formar por ella? -¿Cómo?.
-¿Recurro a ella en oración, medito su vida?.

Relaciones con otros
-¿Están todas mis relaciones a la luz del Señor: amorosas, castas, sanas y sinceras?
-¿Guardo odios o enemistades?
-Peleas, rivalidades, violencias, ambiciones, discordias, sectarismo, disensiones, envidias, ebriedades
-¿He sido fiel a los compromisos con mis hermanos y con otros?; ¿Estoy creciendo en estos compromisos?
-¿Soy confiable en el hogar, grupo, trabajo...?; -¿Cumplo mis promesas, compromisos, guardo confidencialidad?
-¿Busco la unidad en el Señor? (Fil. 2, 1-11, 1 Cor. 10,17)
-¿Soy servicial?
-¿Soy atento sin ser curioso?
-¿Soy prudente en lo que hablo y como actúo?
-¿Soy agradecido por el servicio de rutina que recibo?

En el Hogar
Honrarás a tu padre y a tu madre (Cuarto mandamiento).
-¿Obedezco, cuido y honro a mis padres según mi edad y sus necesidades?
-¿Pongo malas caras?
-¿Doy tiempo a la familia?; ¿Cenar juntos?; ¿Diversiones?
-¿Hospitalidad?
-¿Relación con hermanos?
-¿Responsabilidad en los estudios?
-¿Ayuda económica al hogar según necesidad?

Casados: (además de lo mencionado)
-¿Protejo mi casa y los míos de las malas influencias del ambiente? ¿Cómo?
-¿He manipulado con mis estados de ánimo y enfados para que se haga lo que quiero?
-¿Permito que otros (padres, amigos) manipulen o se antepongan al matrimonio? .
-¿Honro y respeto a mi esposo/a en todo momento?
-¿He compartido con mi esposo/a la visión para la familia?; ¿le escucho con interés?;
- ¿Evito metódos artificiales anticonceptivos y cumplo el plan de Dios sobre la sexualidad?
-¿Le expreso amor, cariño y respeto a mi esposo/a?;
-¿Con mis hijos?
-¿Detecto los problemas y los enfrento con sabiduría?
-¿Qué medidas tomo para que mi casa sea un hogar?
-¿Soy responsable y ordenado con la economía?; ¿Les ayudo para que puedan orar, estudiar, descansar, ir a su grupo, cumplir sus responsabilidades?
Formación: de los hijos: ¿comparto con ellos, enseño y guío?, ¿escucho?, ¿disciplino con sabiduría?; ¿les doy buena educación para ser buenos cristianos?

No matarás. (Quinto Mandamiento).
¿De algún modo he matado o atentado contra la vida? (ej.: apoyo o participación en  aborto, suicidio, conducir sin cuidado, actos irresponsables que ponen una vida en peligro, agresión, violencia, etc.? ¿He atentado contra la dignidad de alguien?.

No cometerás actos impuros. (no adulterio, no fornicación) (Sexto Mandamiento)
-¿He buscado afectividad fuera del orden del Señor?
-¿Como distingo entre sentimentalismo y una auténtica relación de amor entre hermanos?; ¿Me relaciono según mi estado de ánimo o lo que edifica en el amor?
-¿Fantasias o actos impuros, conmigo mismo o con otros?
-¿Chistes, programas, actitud seductora, inmodestia en vestir?
-¿Obedezco el plan de Dios para la sexualidad en mi estado de vida?

No robarás (Séptimo mandamiento).
-¿De algún modo he robado?
    ¿Descuidando o no devolviendo propiedad ajena o común)?
    ¿Me aprovecho de mi puesto para beneficio personal?

Al Hablar
No levantarás falsos testimonios ni mentirás (Octavo Mandamiento)
-¿Quién inspira mis palabras: Dios o mi ego?¿He querido dar mi opinión en todo?
-¿Digo la verdad?; ¿He revelado secretos; He juzgado (o chismeado)?
-¿Me he quejado buscando conmiseración o desahogo?
-¿He puesto mi atención a lo indebido
-¿He hablado lo que no edifica: chistes con groserías, hirientes a una raza, nacionalidad, etc.?

Obras de Misericordia
-Corporales: solidaridad con enfermos/ hambrientos/ sedientos/presos/ desnudos/ forasteros/ enterrar los muertos. ¿Veo a estos como hermanos por los que me entrego o estadísticas?.
-Espirituales: dar buen consejo/ corregir/ perdonar (¿guardo algún resentimiento?)/ consolar/ sufrir con paciencia las molestias del prójimo/ rezar por los vivos y los muertos.
-¿Estoy atento al dolor ajeno?; ¿Hago a acepción de personas según su apariencia?

-¿Vivo en sencillez?; -¿Imito a Cristo que fue pobre?, ¿soy libre de apegos materiales?
-¿Se refleja esto en mi actitud en las compras?; ¿me dejo llevar por antojos?; ¿cuales?
-¿Coopero con las obras de la Iglesia con verdadero sacrificio y amor o doy de mis sobras?

Evangelización
-¿Soy testimonio?; ¿Soy sal de la tierra y luz del mundo?
-¿Me esfuerzo de todo corazón para que Cristo sea conocido y amado por todos?
-¿Estoy en comunión con el espíritu misionero de la Iglesia?
-¿Llevo a mis amistades al Señor o dejo que ellas me arrastren al mundo?
-Cuando evangelizo, ¿lo hago con seguridad o como si fuera una opinión cualquiera?; ¿Respondo al Espíritu o me paraliza el `que dirán'?

Dominio de las Emociones: Resentimientos, caprichos, impulsos, miedos....
-¿Cuáles son mis emociones mas salientes?; ¿Las someto al Señor para encausarlas para el bien? ¿de que forma están afectando mi comportamiento?
-¿Busco primero mi interés y comodidad o servir con amor?

Puede complementarse con este otro:

domingo, 5 de abril de 2026

FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN A TODOS NUESTROS AMIGOS-LECTORES



“Si habéis resucitado con 
Jesucristo, buscad las cosas 
de arriba, gustad las cosas 
de arriba.”

Cuando un alma ha resucitado con Jesucristo, gusta poco de lo que es de la tierra. Todos sus deseos, todas sus aspiraciones y todos sus suspiros se dirigen hacia las cosas del cielo.

La resurrección espiritual produce en el alma efectos semejantes a los que produce la resurrección corporal en el cuerpo.

Esta resurrección espiritual es una vida nueva. El hombre que ha resucitado espiritualmente es un hombre nuevo, que ya no conserva las imperfecciones del hombre viejo.

¡Qué luz tan brillante en su espíritu!
¡Qué pureza en sus deseos!
¡Qué regularidad en sus costumbres y en su conducta mientras dura esta nueva vida!

Los deseos terrenos nacen de un corazón corrompido. Un corazón dominado por las pasiones produce esas densas nieblas que oscurecen el entendimiento.

Todo se vuelve terreno en quien vive poco cristianamente. Las verdades sublimes, la moral santa y la espiritualidad práctica resultan entonces un lenguaje desconocido para el alma mundana.

De ahí nacen los corazones duros, los espíritus embotados, la obstinación en el mal, la ceguera espiritual y, finalmente, la impenitencia.

La descripción más exacta de una persona mundana es precisamente ésta.

Estamos sordos a la voz de Dios cuando no somos de sus ovejas. No se reconoce esa voz cuando no se vive dentro de su redil.

De aquí vienen las grandes dificultades para convertir a un mundano o a una persona dominada por el espíritu del mundo. De aquí también que tantos permanezcan en el error.

Pero cuando se ha resucitado con Jesucristo, el alma se vuelve verdaderamente espiritual.

Las pasiones, extinguidas o al menos mortificadas, ya no provocan revoluciones en el interior del hombre. El corazón purificado por la gracia deja de ser un terreno donde se levanten vapores corruptos.

El aire es demasiado puro para formar nubes; la fe es demasiado viva para sufrir confusión.

El cielo bajo el cual vive el alma resucitada es sereno, y el mar en que navega está en calma. Por eso el alma tiene libertad para pensar y obrar como cristiana.

Entonces descubre el vacío de los bienes creados, el falso brillo de los honores mundanos y el veneno oculto en los placeres que seducen.

Quien se reconoce ciudadano del cielo mira la tierra como un lugar de destierro.

Solo suspira por el cielo, solo encuentra solidez en los bienes del cielo y solo halla verdadero gusto en las cosas del cielo.

Todo otro gusto es extraño y desordenado, y siempre indica que el alma está enferma.

Las máximas y el espíritu del mundo causan compasión a quienes han resucitado verdaderamente a la gracia.

Ese puñado de días que llamamos vida pierde todo su atractivo cuando se compara con la eternidad.

Pero para quien no ha resucitado con el Salvador, todo sigue siendo encantador: dignidades brillantes, honores, riquezas y placeres fascinan a un corazón material y a un espíritu terreno.

Cuando llega la resurrección espiritual, ese encanto desaparece. El engaño se disipa, la ilusión se cae por sí misma, y aquello que parecía grande se revela tal como es.

¡Qué desgracia para aquellos que en las fiestas de Pascua no experimentan los saludables efectos de la Resurrección!

¡Ay de quien permanece en sus tinieblas!

Dios obra prodigios solo con quienes han salido de Egipto. El maná está reservado para quienes han atravesado el mar Rojo y han sido lavados en la Sangre del Cordero.

P. JEAN CROISSET SJ