ROMANCE DE LA VERÓNICA
Supo por donde pasaba
por la turba y el clamor,
y más de cerca por un
chasquido desgarrador...
Iba transida de pena
queriendo ver al Señor,
pasó abriéndose entre todos,
los que amaban, los que no...
Por la punta de la cruz
meciéndose lenta por
entre el cortejo se guiaba
del triste cordero en pos...
-Verónica, ¿qué no has miedo
de esta manada feroz
que la atraviesas sin ver?
-¡No, yo sólo sé mi amor!..
Huyeron sus bien amados
transidos por el temor:
mírale qué solo va
sin quien clame a su favor,
pagado es el que le ayuda
de la cruz el peso atroz,
y así va desfallecido
sin quien le haya compasión;
sin que ninguno de aquellos
que tan tiernamente amó,
un refrigerio le dé
rumbo a la crucifixión...
-¿Y tú, mujer, que no has miedo
del látigo que el sayón
puede descargar en ti?
-¡No, yo sólo sé mi amor!..
Valiente en el desafío,
veloz en la decisión,
llega Verónica al fin
a hallarse frente al Señor...
Su cárdena faz contempla
llena de sangre y sudor,
de lágrimas y del polvo
de las caídas que dió...
Míranle aquellos dos ojos
diciéndole su dolor,
y abrírsele siente el pecho
y herírsele el corazón...
Hay un momento terrible:
lanzas en expectación,
y látigos, hay en torno
del doloroso Varón...
-Verónica, ¿qué no has miedo
del palacio del pretor;
de un juicio por nazarena?
-¡No, yo sólo sé mi amor..!
Antes que nadie lo piense
sin tiempo que digan "no",
rápido quítase el velo
y enjuga el rostro al Señor...
Cuando quisieron, ya estaba
hecho el arrojo de amor,
y la faz resplandecía
de heridas limpias al sol...
Corre Verónica huyendo,
corre en pos de su rincón,
contra su pecho el pañuelo
tinto en la sangre de Dios;
y al extenderlo por fin
para besarlo mejor,
halla que su faz ahí
Jesús doliente estampó...
Ya nada quiere saber
Verónica en derredor;
ya nada puede mirar,
ya su vivir olvida;
tan solo llora y suspira,
y estrecha en su corazón
una pintura de sangre,
de llanto, polvo y sudor,
y si la llaman alguna
cosa a saber, bajo el sol,
ella llorando responde:
-¡No, yo sólo sé mi amor!..
"Cena de Amor" de Gloria R de Wolff

















